Skip to content

Mi gato, mi ocio y yo

mayo 6, 2010

Franz Marc
Cat on a Yellow Pillow
Aparto por un momento mi libro de Significado del Zen,
y veo a mi gata sonriendo hacia su pelaje
al peinarse con su borroñosa lengua rosada.
“Gata, yo te prestaría este libro para estudio
pero al parecer ya tú lo leíste antes.”
Ella me mira de lleno.
Y me ronronea,”No seas ridícula. Yo soy el autor.”

Dylis Laing

Estaba Mosh acostado a mi lado en mi cama, su ronroneo acompañaba mi lectura ociosa… ¿Dije ociosa? Si curioseo en mi diccionario, ocio es: “Cesación del trabajo, inacción o total omisión de la actividad.” Mi lectura, por tanto, es activa, y si de pronto cierro los ojos y dormito, en parte para descansar, en parte para reflexionar lo escrito, o para simplemente dormir un rato. Estoy haciendo una actividad, por tanto no estoy de ocio, no por lo menos como lo define mi diccionario. Según el wikipedia “(el ocio) debe tener, como toda actividad, un sentido y una identidad, ya que si no tiene sentido es aburrido.” Es decir que estar “ocioso” es distinto de estar aburrido, en apariencia es igual, sólo que estar aburrido es estar en un estado absurdo, sin sentido. Mosh por lo visto no estaba aburrido, ni abría los ojos cuando le acariciaba el cuello y ronroneaba.

Está extendida la idea de que el capitalismo alienta el culto al trabajo, con el fin de ocultar su objetivo de alienar, por tanto alertegar a las “masas” trabajadoras beneficiando a los poderosos. Ahora bien, la necesidad de trabajo es una condición del mundo y que nos afecta a todos, y que ha sido así desde los inicios de los tiempos y por los tiempos venideros así será. Esta necesidad surge a consecuencia de la escasez (a menos que la “superabundancia final” profetizado por Marx se cumpla, de la que me permito dudar), por tanto el hombre tiene necesidades, la principal es la supervivencia. En tanto que estas necesidades básicas se satisfacen, van surgiendo otras, en formas más complejas, subjetivamente percibidas por los individuos, al no poder satisfacerlas por sí mismos el trabajo se divide y se especializa.

En una tira de Mafalda, ella mira que Guille, aún bebé en su cuna, dormía demasiado, y le pregunta a su mamá que si no se está “aburguesando demasiado”. Es decir, el “excesivo” ocio del bebé es propio de la burguesía, de aquellos que no hacen nada mientras el proletariado se desloma para que parte de lo que gana de su trabajo sea robado con la plusvalía y sea depositado en las arcas burguesas, mientras el burgués se echa aire. En los comerciales se nos muestra esos tiempos de ocio pero no nos dicen la cantidad de dinero que quieren ellos para que hagamos esas formas de ocio. En este caso, el ocio cuesta plata, ¿y de dónde viene esa plata? ¿Del sudor de nuestras frentes? ¿De las arcas que se llenan con la plusvalía del proletariado?

A Mosh como que no le preocupa nada de eso, sigue durmiendo plácidamente en mi cama, el libro lo cerré y cierro los ojos. Me deslizo al placer de ser sin hacer. Estar en ese estado ideal del zen, de la contemplación, de la serenidad del lago.

Hay quienes descansarán “sólo cuando estén muertos”. Yo no esperaré a tanto, soy más partidario de Miguelito, que acostado en el parque quiere hacer como aquella frase de “cria fama y acuéstate a dormir”, pero prefiere dejar la fama para después.

Y bien, como estoy de ocio, no pienso concluir el tema, pónganse ustedes de ociosos a encontrar la conclusión.

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: